
Semiyacente con pareja
Hace días que tengo el sueño ligero. Me levanto temprano y como no medie cuestión absorbente o alguna ocurrente prisa, asomo por la ventana de manera refleja para ver como respira el día. Y aunque nunca ocurre nada en este arrabal de pequeña ciudad de provincias que no sean canto de pájaros o ruidos molestos, siento siempre (años seguidos sin descaso) curiosidad por el nuevo día, porque a pesar del monótono transcurrir del tiempo desde que aquí vivo, todos los días son distintos y nunca he perdido la esperanza de que ante mis ojos, una mañana cualquiera, algo extraordinario suceda, Y mientras espero esta hora que me libere de la rutina de los quehaceres diarios, siempre hay detalles, pequeños cambios, curiosidades o imprevistos que me intrigan.
Desde mi ventana
Desde que era cachorro, una ligera y atractiva joven, pasea poco después del alba a un ahora temible rottweiler. Cada día es zarandeada sin ton ni son de un lado al otro del parque por el magnifico ejemplar y temo que si algún día, el perro se encele con alguien, no tendrá ni la fuerza necesaria para sujetar el animal ni el ascendiente suficiente para que le obedezca. Su paseo es una imagen fija de preocupación en el paisaje mañanero. Hoy sin embargo y un poco mas tarde, siguiendo los mismos senderos apareció otra dispar pareja. Un mocetón como un armario y cara de muy mala leche paseaba con ternura un enano, escuchimizado y tembloroso perro faldero y este suceso me tranquilizó lo que del anterior recelaba y quedé al fin dando vueltas al gusto que me dan estos extremos mientras iniciaba mis labores cotidianas.
Dando vueltas
Es curioso el atractivo que, rayando a veces la morbosidad, tiene para buena parte de los humanos, las parejas con algún desequilibrio. De hecho la pareja por excelencia; macho – hembra; es radicalmente antagónica y son las pretendidas malas parejas las que cumplen con creces la función que les está encomendada.
Aquellas parejas que además de amor, soporte y compañía, engendran copias de sus genes mezclados en forma de descendencia, si corporativizan sus virtudes o sus defectos crean graves desequilibrios y por contraste las parejas de contrarios ayudan a compensar lo que la naturaleza injustamente distanció. Aunque la naturaleza siempre puede tomarse la revancha como insinuó el genial Albert Einstein a la bella Isadora Duncan cuando esta, le propuso engendrar entre ambos descendencia bella e inteligente. ¿Y si tienen mi belleza y su inteligencia, Isadora?
Me gustaría que a partir de ahora cuando vean una pareja digamos cinematográfica digan: ¡Que mala pareja hacen! Pues ya saben las buenas son: feo /guapo, bueno / malo, alto / bajo, gordo / flaco, listo / tonto, blanco / negro, viejo / joven, rico / pobre, loco / cuerdo, pesimista /optimista, enfermo /sano, extrovertido /introvertido. Simpático / antipático, y también: conservador / revolucionario, religioso / ateo, instruido /inculto, Dicharachero / silencioso, ordenado y caótico, friolero / caluroso, limpio / sucio, carnívoro / vegetariano, heterosexual / homosexual, etc… El género se lo ponen ustedes