16 febrero 2007

La fama




Como todo, la fama es de actualidad pero no es actual, sospecho que antaño surgía de manera natural con el ejercicio del poder o como reclamo por alguna característica inusual: una extraordinaria condición física o intelectual o una peculiar habilidad, crueldad o belleza. Aunque la fama; como dice el dicho “Cría fama y échate a dormir”, cuando traspasa el ámbito de lo familiar desdibuja la realidad, siempre tuvo como base alguna cualidad superlativa.

La fama pues, era una consecuencia de algo relevante y ajena muchas veces a la voluntad del famoso. Aunque más de uno se encontró cómodo con la fama, con sus servidumbres y prebendas, lo frecuente debió ser intentar eludirla o enmascararla, pues ser muy conocido, da pábulo a envidias y venganzas, y en un mundo no muy seguro quizás lo mejor era el anonimato.

En la actualidad el tema se desbordó adquiriendo una descomunal envergadura. La relevancia del famoso ha ido adelgazando a medida que su consumo se multiplicaba. La etérea fama sin cualidades que la justifiquen se adquiere por la inmediatez e insistencia de los poderes mediáticos y se vuelve rentable por si misma a base de desquiciados montajes donde se exhibe con crueldad todo tipo de intimidades, mientras, los medios se excusan de su ordinariez con la incombustible ley de la oferta y la demanda. Hoy cualquier ciudadano de a pie se puede sentir cualificado para ser famoso. Aquellos sujetos que por su mala fe, por su incontinencia verbal, sus mentiras, su interés desmesurado, su ambición de protagonismo, sus desplantes y horteradas eran antes una curiosidad en sus respectivos pueblos, pueden con la ayuda de los medios de comunicación volverse populares para amplias capas de la población ávidas de héroes fatuos fáciles de digerir. Sus miserias particularmente simples y domésticas, sirven de útil justificación de nuestros desordenes más vergonzantes. Cualidades que se deploraban y penaban socialmente ahora se valoran gracias al abandono de las más simples normas de ética social.


Miramos hipnotizados el mundo opulento de la fama y se nos insinúa que una suerte de destino puede hacernos famosos en cualquier momento sin esfuerzo. No es más que una probabilidad insignificante esta suerte de popularidad llamando la puerta de nuestra casa, pero mientras tanto, esta nueva fe nos libera por mimetismo de antiguas obligaciones ciudadanas, y si no caemos en tal engaño puede que hasta nos sintamos mejores que ellos haciendo gala de un pésimo rasero para valorar nuestra autoestima

02 febrero 2007

La copia




El tiempo se nos concretó pensando sobre como optimizar nuestros pasos futuros con el conocimiento adquirido en desdichados pasos pasados.

No se puede sin acción contundente dejar de vivir y si vives no puedes dejar de pensar. El éxtasis, dicen, aparece en la mente en blanco y lo creo, aunque a mi cuando me desconcierto y la mente se me queda en blanco solo me pone en apuros, no me llega para el éxtasis.

O sea, que haga lo que haga, pienso. De ordinario pienso lo mismo sobre lo mismo y es el aburrimiento o el casual azar quien me impulsa en ocasiones a modificar el guión o explorar olvidos.

En su día no me sorprendió la constatación de que en el contenido del ADN abundara un exceso de información basura, (duplicados, inacabados, parciales, inservibles, inutilidades, deterioros, etc.) Esta es la dinámica general para todo. Nada se genera sin montones de desperdicios.

Así, hoy pensé en el tiempo extraviado en hacer duplicados, un problema de fe nunca solventado dado que la copia siempre modifica el original. Es cierto que esporádicamente el duplicado puede mejorar lo copiado y a veces suplantarlo con creces, aunque lo corriente es que la maraña de duplicados de copias o copias de duplicados se comporte como un tsunami que arrasa todo objeto de cualquier empeño.

No podemos vivir sin las certezas que nos fundamentan y tampoco sin las copias que exige nuestra inseguridad. Al fin solo nos quedan flacas certezas y copias, y son poco fiables, por esto nos encontramos a menudo intentado separar el grano de la paja y en esto quedamos en otro tiempo suspendido.

¿Dónde andarán mis originales? ¿Cual es el significado primero de las palabras? ¿Quién soy yo?

Navegar con dignidad en estos laberintos tiene mi absoluto reconocimiento aunque percibo que solo garantiza el saber navegar en laberintos. Distinción honorífica que merece el reconocimiento o la burla de otros laberínticos navegantes de estos océanos.

14 enero 2007

La verdad



La verdad es palabra grande y hermosa, de las que llenan la boca sin necesidad de argumento. Aunque y quizás por esto, debería ser considerada de exclusivo uso científico, dado que para otros fines no es exacta pues se da la paradoja de que esconde en sus interioridades una mentira de considerable calibre. La verdad no existe inmutable y de las que nos venden para su consumo inmediato deberíamos recelar

Así planteado este asunto, es hora de afirmar no obstante, que sin verdades peligra nuestro equilibrio y sustento. Nadie puede vivir sin estos agarraderos.

Nada debe existir en la nada que es su esencia misma, pero en otros parajes menos desiertos, para asirnos a ellos necesitamos dar con apaños que nos anclen a su realidad, dar con hechos o suposiciones de hechos que expliquen nuestra pertenencia a tal o cual experiencia. En realidad, intento decir, que si no hay verdades y las necesitamos, lo que nos queda como sustituto son más bien certezas y estas, por útiles, las elaboramos más sobre la necesidad o conveniencia que sobre la verdad.

Innumerables, infinitas vidas en nuestros genes ha seleccionado seres profundamente optimistas y prácticos. Somos el último eslabón superviviente de estas premisas y nuestra libertad queda por ellas limitada. Es casi imposible romper con certezas que han sido útiles y efectivas durante generaciones. Su fiabilidad parece fuera de toda duda pero deberían alarmarnos las en exceso rígidas, de la misma manera que deberíamos de dudar en la inmutabilidad de nuestras mas íntimas creencias. Me parece y quizás sea absurdo, que más allá del peligro de quedar desasistidos en según que tipo de aventuras está la necesidad de dar con soluciones a nuestros desasosiegos y para ello es necesario muchas veces no tener juicios, valores, verdades o soberbias que limiten nuestra capacidad de adaptarnos a nuevos retos. En los saltos acrobáticos de la mente sólo los muy flexibles tendrán la capacidad o la posibilidad de superarlos.

Me rompe el corazón ver como se destruyen por dentro edificios personales de apariencia sólida por ser sus dueños incapaces de dar el saltito que les devolvería el equilibrio. Que crueles las reglas que rigen los equilibrios, medidos demasiadas veces en pocos milímetros.

No es la aventura social distinta de la humana y debe la sociedad arriesgarse a cambios drásticos cuando lo que funcionó perfectamente durante milenios da síntomas de agotamiento. La certeza es esta, el ritmo geométrico de consumo no se debería mantener. Es cierto que fracasaron parcialmente en todos los tiempos los intentos de distribución equitativa de la riqueza, pero nunca en los distintos fracasos se jugaba con la supervivencia de la especie

01 enero 2007

Un puzzle de yo



Hay por ahí (en los blogs) muchos filósofos y a casi todos admiro. Los leo con atención y aprecio la justicia de sus razonamientos. Deploro no haber leído aquellos filósofos que por sus citas concuerdan mejor con mi pensamiento. Me quedé corto de tiempo y más corto de ganas. Temo también, que no tenga la agudeza necesaria para entender según que argumentos. El caso es que no leo ni veo que lea en un futuro inmediato textos enteros ni de ensayo ni de ficción. No obstante, esto no es óbice para que mi mente construya relatos relativos a los temas fundamentales de la filosofía, si bien, a mi simple estilo y con poco fundamento.

Tendré que pasar por el médico si quiero evitar estos preámbulos justificadores.

Lo veo todo como dibujo, parábolas de imágenes que aparecen como relato de un sueño. Necesito este soporte para mis razonamientos. El yo, es traje o rompecabezas o animal hambriento.

Se puede pensar en el yo o en otros conceptos cuando la tripa esta callada. Sin esta condición no hay argumentos que valgan, primera imagen.

No me para el yo quieto. Nunca fui el mismo de ahora. Por más que recuerde muchas anécdotas, eran de otro sujeto y el presente no lo atesoro pues constantemente se me va, segunda imagen.

El sueño: nos vemos en la necesidad de armar un retrato convincente de nosotros. Lo hacemos a menudo como si de un puzzle se tratara, con el piloto automático puesto y con las piezas que nos sirven desde todos los medios, construimos un bonito perfil útil para nuestras relaciones de sociedad. Pero queda por elaborar el siempre desabrido, el siempre descompuesto yo íntimo. Así pues, recogemos una montaña de piezas sueltas de muchos lugares e intentamos apaciguar con entereza el yo que nos sustenta. Como con los puzzles verdaderos lo montamos a rachas, encajamos las fichas a veces veloces y otras muy lentos y en muchos casos cansados paramos un tiempo. La imagen nunca se perfila nítida y menos aún entera, siempre parecen faltarnos piezas esenciales.

Si por un azar milagroso un día nos levantamos con la imagen completa, desde este mismo instante de gloria o deja de interesarnos este aspecto y empezamos la búsqueda de uno nuevo o quedamos expuestos para siempre a la lamentable fatuidad y rigidez de los objetos.

20 diciembre 2006

En brazos del caos




Me lancé en brazos del caos, como quien se lanza en brazos del vudú, del budismo o del tao. Andamos una importante minoría, (si he de hacer caso de lo que oigo, leo y siento) rebotados con nuestras religiones naturales, supongo que algo aburridos de ceremonias, normas, doctrinas y éticas absurdas y el caos me cumple con la función de cubrir, (por cierto con ninguna contundencia ni fiabilidad) estos agujeros enigmáticos que engrandecen y ensanchan a medida que los vamos hurgando (cosa natural, cuando se insiste, los orificios suelen crecer). La ventaja que tiene el caos sobre las otras teorías, es que me la adecuo a mi gusto, (esto es importante), y no tiene iglesia, doctrina, ni otra moral que un sentimiento caótico que abarca todo lo existente.

El tema es suspicaz y peligroso, las mentes mas preclaras hablan con el máximo tiento, sutileza y propiedad de ello. Yo solo hablo desde mi simple y llana experiencia personal. Las religiones me parecen una mezcla de valores espirituales y normas sociales. El vértigo de lo que ignoramos o no comprendemos, genera apañadas doctrinas al abasto y uso de cada angustia. Se cubre agujeros con la fe y se aprovecha para impartir unas normas que siempre acaban con algún beneficio. Se puede favorecer a la sociedad en general (no matarás) o a particulares (santificaras las fiestas). En general las religiones regulan y homogeneizan las sociedades y también, puestos en faena, especulan con el poder adquirido favoreciendo en general a las clases dominantes.

Toda esta larga introducción solo para contar un sentimiento que de manera vaga me agobia. Proliferan en los blogs buenas intenciones, buenos sentimientos y en los correos se reenvía bondad hasta al empalago. Las buenas intenciones que a todos se nos suponen son caldo de cultivo de lo religioso como el deporte, el circo romano o la patria lo son para lo político. Sirve esta buena voluntad de consuelo a un ideal de justicia o de solidaridad que damos por perdido y cubrimos nuestras vergüenzas con buenas intenciones. Sirve como sedante o como somnífero. Es un juego que apacigua la conciencia y confunde nuestra actitud para acometer acciones más reales y efectivas. Las buenas y bellas intenciones nos narcotizan. El circo, el deporte y la patria nos enardecen. Entre dos fuegos vivimos, bien, mejor, nos dejan vivir.

11 diciembre 2006

Sentir sintiendo que sientes






Fantaseando con el mundo de las sensaciones advierto de su fertilidad. Sentir sintiendo que sientes, este trabalenguas al tacto de la mente es, me parece, la única manera de vivir el presente. Su defecto es lo corriente o sea que cuando gozamos o sufrimos las sensaciones, cuando las paladeamos es un regalo. Buenas o malas es regalo extraordinario. Aunque yo creo que lo extraordinario de este estar sintiendo que sientes, es que deja nuestra mente a la intemperie, todo el mundo tiene acceso a ella. En este circuito de conocimiento, un estado de comunión extra sensorial, nos comunicamos muchas veces sin saberlo y así sensaciones íntimas y particulares se vuelven comunes y nos encontramos un puñado de desconocidos, curiosamente, contando lo mismo. Ya dije que fantaseo, pero a veces las casualidades no parecen tales y terminas por creer en estas conexiones, en estos inventos.

01 diciembre 2006

Me lío sola




Cuando me asalta el desánimo colapsada por el desorden, sea este físico, intelectual o moral me siento vencida por el caos. Me descorazona la reincidencia en estos estados de abatimiento porqué nunca me sentí víctima.

Es el maldito empirismo que con sus duras razones y desautorizaciones se enemista conmigo.

Bien mirado el caos es el estado ideal para que abunden sorpresas y alucinaciones, no tiene estancias para el aburrimiento, en cuanto este asoma sale corriendo. Por esta causa me apaño bien en lo ecléctico.

Quien es rubia quiere ser morena y la rizada quiere tener púas de pelo. La caótica sueña con el orden y así de súbito me propongo ser enfervorizada minimalista, aunque en el limpio y medido espacio vacío pienso de inmediato en colocar unas cursilerías.

El orden es bello pero no deja espacio a otro invento. Se puede quitar todo lo intrascendente y lo superfluo, dejar una escena ideal de puro deleite, huiré de este paraíso.

Y así, y más si escueta cuento una historia (esta) queda flaca por parcial. Es pues falsa entelequia.

Que gusto pasar disculpando de todo lo que he dicho, digo y diré en un futuro inmediato si no me vence así, de súbito, el compulsivo rigor del orden y me ponga ha hablar con propiedad.

Quería hablar del nombre de la mujer de Noé, pero me perdí en esta introducción pues me obligo con post cortos.

Lo dejo escrito.

Alguien me pidió para poder contar con rigor un cuento a un niño, el nombre de la mujer de Noé, y me puse a leer el Génesis.

25 noviembre 2006

Viendo la tele por el rabillo del ojo




Digo, no veo la televisión, quizás para protegerme de su acoso. Pienso en aplastarla, relegarla al olvido, regalarla a un rico, pues solo se la debe regalar a un rico. Pienso que no la miro. Paso por su lado y busco un libro para joder, mostrándole el enemigo. Al mismo tiempo me relajo en horas sin muertos.

Que laberinto el mío. Detesto la duda, pero sé que he de mantener esta ignorancia para tensar el alma. Esto es divertido aunque no lo parezca. Ando como el niño que dejó de ser gracioso, de aullar por ternura, pero quedó ignorante y me mantengo de esta guisa desamparado. Todos podéis aleccionarme pero sólo me descubro con la sabia llaneza del que lo da ya todo por perdido. Soy orgulloso y cretino, no lo tengo por gusto. Pinto y puedo disculparme de este extravío que atesoro desde niño, no amasé esta virtud o defecto como quien hoy cata vino yendo a cursillos, haciéndose del club del racimo, la orden del talento, una secta espiritista, los amigos del dinero, del lujo, de las mujeres, del fútbol.

Pues no, no quería hablar de esto. Pero no pienso disculparme. Quería quejarme sin delito. Y esto digo: Miro la televisión por el rabillo de un ojo crítico y me sonrío o río y continúo riendo siguiendo cualquier hilo. Miro los productos que me venden y digo y digo y redigo hambriento de morder a este enemigo: ¡Cuanto talento malgastado o perdido en querer acomodar con perfidia nuestro gusto y recursos en satisfacer este mundo opulento de cuatro, cien, mil, un millón de usureros que acumulan todo su rédito! Nada mas entiendo, ni entender más quiero.

19 noviembre 2006

Dos escaleras



He de hablar de dos escaleras

Una, es escalera de peldaños,
dibujada de un solo y grácil trazo
que se encarama como dudando
a cimas desconocidas.
Tiene sed de apagar fuegos,
de quemar orillas,
de secar lágrimas quietas

La otra más triste, solo lleva
a habitaciones solitarias
y cruza mi corazón de
una angustiosa melancolía zigzagueante,
en ellas,
siempre estas tu pensativa,
al borde de la cama,
bellísima, inabarcable,
inabordable en la ensimismada
frontera del ensueño

11 noviembre 2006

Laoar estudia ciencias pero Cerillo dice que es de letras



el dos 2/ es un número amarillo. a mi me lo parece. será por culpa de los que creen que el dos es un pato. amarillo pollo. que no amarillo pato. puede que amarillo pollito de pato. a mi padre le dices pato y a la cabeza le viene paté. que no paté. paté es la palabra que asimila a foie mi-cuit. a mi mi-cuit me recuerda a Francia/la France. por la palabra en si, no por el sabor del foie mi-cuit. que además es muy caro. el mi-cuit da medio_asco por eso de estar medio_crudo. yo cuando pienso en algo crudo me viene a la mente un bistec. un bistec o una lechuga. esa clase de bistec que comen los franceses con lechuga. la lechuga supuestamente hace bonito. hay gente que la lechuga de hacer bonito se la come. sangrando en el plato el bistec. pobre bistec. y la gente comiéndose la lechuga. a mi es que las croquetas me gustan bastante. me gustan las croquetas algo. lo que más me gusta de las croquetas es que estén tostaditas. eso y que el pollo en si, como que no se ve. a saber que parte del pollo meten en las croquetas. en general lo medio_crudo da medio_asco. la parte del pollo que meten en las croquetas es posible que dé asco. a saber lo que meten en las croquetas.

El foie mi-cuit es higado de oca, pato o ganso, de los que están gordos, en general.

el cuatro es un número verde. no, mis sillas no son verdes. el cuatro a veces es azul. pero cuando el cuatro es azul es blando, como gelatina. a veces el cuatro azul se desmorona. un poco. por eso el cuatro tiende a ser verde. tiende al verde por una ley extraña como esa de los gases. los gases quieren ser nobles. pero todos sabemos que los gases necesitan airearse. el cuatro se tiene que repintar de vez en cuando. al cuatro la pintura le salta a pegotes, como escamas. pero no sabe nadar. el cuatro se hunde, con orgullo, pero se hunde. el cuatro es muy de estarse en un rincón. en un rincón no_triangular no_redondo. al cuatro los rincones que más le tiran son los rincones cuadrados. los rincones cuadrados de angulos rectos.

Los gases nobles son los que no tienden a reaccionar con otros elementos. No son promiscuos.

hay un 4 llamado “that was my veil”.es un cuatro color de tacto de piel de melocotón semi_maduro. este cuatro es un 4 canción. los cuatro_canción son mis favoritos. aunque los cuatro_futbolistas del barça también me gustan. me gusta el cuatro naranja que ganó la copa de Europa. los cuatro no siempre se quedan en los rincones cuadrados. pero este cuatro_canción sí. se queda en el rincón pero sale por la ventana y vuelve a entrar. o se tumba en la cama y sale por la ventana y vuelve a entrar. o a veces se esconde debajo de una mesa y se mete por los cajones. es como un tentáculo este cuatro con color de tacto de piel de melocotón semi_maduro. y presume de ser amargo también el cuatro. de miel amarga. a este cuatro los decibelios le empujan arriba arriba, hasta que sale por la ventana lo empujan. a los decibelios este cuatro les gusta, les gusta tanto que lo empujan arriba arriba hasta que sale por la ventana o se mete en los cajones.

04. that was my veil
lyrics by Polly Jean Harvey
music by John Parish
Dance Hall at Louse point CD
That was my veil / that was my time / once held secret / but now lies

07 noviembre 2006

El arte y el desliz


Sé por experiencia que lo que más singulariza al artista es la mirada. La mirada física y la mirada intelectual. En la primera mirada prima la atención descontextualizada y en la segunda la reflexión sobre el objeto.

Vivir no da para mirar, ni tan siquiera el paisaje. En la vida no se anda como se pretende desde tiempo inmemorial sino que se desliza a diferentes velocidades y para más datos cuesta abajo. Lo que la leyenda social pone como una ascensión a no sé que cumbres es en realidad una caída sin frenos hacia un abismo desconocido. Es cierto que casualmente, para recuperar el resuello, conseguimos parar tal como el esquiador dominguero. Con tiento y el correspondiente esfuerzo, nos quedamos quietos, penosamente guardamos el equilibrio, respiramos hondo y echamos una rápida ojeada al paisaje y a lo que nos rodea. No sé si a estos momentos se les puede tachar de reflexivos, dependerá probablemente de cada individuo. Lo cierto es que estos son los únicos momentos en los que los sentidos tienen la atención liberada.

Este es el mundo del arte. El arte demanda al espectador reposo y mirada, y lo que el individuo no se permite en la vida cotidiana (está ocupado deslizándose hacia el abismo), parar, lo consigue el arte. Lo que no es capaz de ver, ni de oír, ni de sentir, por tener la atención ocupada en necesidades más perentorias (el equilibrio), el artista se lo muestra cuando esta relajado, y le asombra. Probablemente por esto es tan importante el arte, crean unos instantes en el que somos concientes de lo que nos rodea. Aunque alejados de nuestro ámbito y fuera de nuestra actividad deslizante natural siempre acabamos por pensar, estos tíos están locos, y volvemos a lo nuestro, que es esquiar con denodado esfuerzo y dispar estilo hacia este hoyo desconocido.

03 noviembre 2006

La casa


Cerillo, Naufrago, Ene, Laoar, yo misma Josefa y Misto el perro miramos por la misma ventana y todos vemos mundos distintos. La narradora (ya era hora) se percató de esto, sin esta cosa elemental sé ahora que no se puede ser narradora. Llegué tarde al oficio, no hay tiempo de aprender, lo mío quedará en monólogo.

Desde que me quedé en casa, salvo esporádicas y contadas salidas, veo el mundo desde la ventana y con este universo se llenan mis horas. Cuando dejo de mirar el mundo de fuera, quedo con el mundo de dentro, este, no es más que la casa e interminables reflexiones de lo que vi.

Me percaté que casa es un mundo complejo. Se debe tener cuidado.

Voy hablar de casa, un ejercicio y un dilema.

La casa no la ve quien vive en ella, sea la que sea, lujosa o miserable o todas las gamas intermedias, aun creo una choza de la misma África, nada se ve. Bueno, un poco, Ene, la intendencia, que falta esto o aquello, que se debe ensanchar, pintar, embellecer, que hay goteras, problemas prácticos a resolver, que hace frío o calor y lo hemos de evitar, pero todo esto sólo sirve para hacerla más y más invisible. Es como tu cuerpo, sabes que existe cuando duele.

Disfrutas de sus comodidades, de su reconfortante seguridad, de su tranquilidad, pero la característica fundamental de la casa es que es predecible. Es territorio sin sorpresas (salvo las domésticas).

Si no cumple lo de predecible no es casa. Sin casa se malvive.


Los sentidos, alerta todo el día, están en descanso o duermen. No ves, solo miras. Mirar es como el soporte para pensar. No ves y piensas, pones en orden todo el día y si no estás solo y quieres guerra, ahí está la familia.

Con los sentidos adormecidos y nuestras rutinas, las noticias de afuera nos vienen filtradas por los miembros de la familia que están dispuestos al balance y la crítica.

Lo comenté en la hora de una cena y asistieron aburridos.

Se cerró con la noche la ventana de afuera, la de dentro la saturé, la ventana tonta va cada día a peor, hoy me queda solo esta nueva, la blogosfera.

30 octubre 2006

Una máquina para el fin del mundo



Había un mundo que en el transcurso de un largo período de tiempo originó una naturaleza sumamente compleja. Sus seres mas sofisticados ingeniaron una tecnología rudimentaria para dominarlo y luego fueron perfeccionándola para intentar comprenderlo. Fabricaron mecanismos que les superaban en sus limitaciones orgánicas y que les sobrevivieron cuando su presión depredadora acabó con toda vida. Las máquinas sin otra energía que la de la estrella, contaminadas por los deseos de sus creadores y con escuálidos recursos, fueron reproduciéndose, depurando constantemente su técnica, persiguiendo un ingenio redentor. La estrella agonizaba cuando la máquina perfecta se enquistaba en el mundo ha desaparecer. Era minúscula. De los inmensos entramados destinados a comprenderlo todo, solo quedaba la idea elemental de ser. En su aparente inexistencia, la microscópica máquina solo necesitaba una partícula de agua y un asomo de energía para multiplicarse indefinidamente. Así, cuando la estrella se expandió con su explosión definitiva, el ciclo mecánico de la vida pudo renacer en algún lugar remoto.

Quizás el fin sea un instante eterno sin materia, una nada de energía inagotable que quiere ser.

Quizás nos domine el absurdo, una larga broma de mal gusto.
Es probable que el máximo orden este en el caos.

26 octubre 2006

Rostros

Es un naufrágio urbano

Tu rostro me emociona, no solo el tuyo, me emocionan algunos rostros solo verlos, me emocionan casi todos los rostros cuando gusto reconocer en ellos los rastros de sus vivencias o su parecido con otras caras quizás de otros tiempos. La ternura me invade al ver su sufrimiento. Me duele sentir su belleza rotunda e inalcanzable. Juego con adivinar su presente que intuyo o el futuro escrito en la repetición de ademanes ya conocidos, de caracteres indomables. Sufro su espera atemorizada, valiente o resignada de la muerte.

Curiosamente este regalo de observar a mis semejantes es más satisfactorio cuando me son desconocidos. En ellos puedo sumergirme si trabas, en las sutilidades de su comportamiento, en el entramado delicado de signos, gestos e intangibilidades que conforman nuestras relaciones. Las barrocas y ancestrales formalidades cada vez más sutiles que visten nuestra vida social. Los sentimientos que con más autonomía hemos cultivado y engrandecido y que nos redimen de las fuerzas oscuras de los tiempos difíciles. Hemos construido un ser casi superior y la historia de todos los pasos, infinitos que han soportado miles de generaciones están escritos en estos rostros que intento desentrañar y leer con la misma fruición que siempre nos ha distinguido: la necesidad de conocer nuestra verdad, la solidaridad con nuestro semejante, espejo de nuestro mismo rostro, él más inabarcable.

23 octubre 2006

Apretar un poco más

Quien mucho abarca poco aprieta, lo decían mis abuelos, quizás mi padre cuando se podía pretender un conocimiento enciclopédico, un hombre con atributos, un mundo abarcable. Esta idea, la necesidad de abarcar poco para profundizar más, para conocer algo muy bien, es la que nos ha encaminado al mundo de alta tecnología.

La paradoja es que esta especialización nos ha dejado sin poder apretar en nada, esta necesidad de especialización nos ha parcelado irremediablemente el saber y arrinconado en la ignorancia. Es necesario abarcar otra vez mucho para tener alguna posibilidad de apretar algo. La encerrona de la especialización nos hace abrazar el vacío.

19 octubre 2006

A vueltas con las parejas



Semiyacente con pareja

Hace días que tengo el sueño ligero. Me levanto temprano y como no medie cuestión absorbente o alguna ocurrente prisa, asomo por la ventana de manera refleja para ver como respira el día. Y aunque nunca ocurre nada en este arrabal de pequeña ciudad de provincias que no sean canto de pájaros o ruidos molestos, siento siempre (años seguidos sin descaso) curiosidad por el nuevo día, porque a pesar del monótono transcurrir del tiempo desde que aquí vivo, todos los días son distintos y nunca he perdido la esperanza de que ante mis ojos, una mañana cualquiera, algo extraordinario suceda, Y mientras espero esta hora que me libere de la rutina de los quehaceres diarios, siempre hay detalles, pequeños cambios, curiosidades o imprevistos que me intrigan.

Desde mi ventana

Desde que era cachorro, una ligera y atractiva joven, pasea poco después del alba a un ahora temible rottweiler. Cada día es zarandeada sin ton ni son de un lado al otro del parque por el magnifico ejemplar y temo que si algún día, el perro se encele con alguien, no tendrá ni la fuerza necesaria para sujetar el animal ni el ascendiente suficiente para que le obedezca. Su paseo es una imagen fija de preocupación en el paisaje mañanero. Hoy sin embargo y un poco mas tarde, siguiendo los mismos senderos apareció otra dispar pareja. Un mocetón como un armario y cara de muy mala leche paseaba con ternura un enano, escuchimizado y tembloroso perro faldero y este suceso me tranquilizó lo que del anterior recelaba y quedé al fin dando vueltas al gusto que me dan estos extremos mientras iniciaba mis labores cotidianas.

Dando vueltas

Es curioso el atractivo que, rayando a veces la morbosidad, tiene para buena parte de los humanos, las parejas con algún desequilibrio. De hecho la pareja por excelencia; macho – hembra; es radicalmente antagónica y son las pretendidas malas parejas las que cumplen con creces la función que les está encomendada.

Aquellas parejas que además de amor, soporte y compañía, engendran copias de sus genes mezclados en forma de descendencia, si corporativizan sus virtudes o sus defectos crean graves desequilibrios y por contraste las parejas de contrarios ayudan a compensar lo que la naturaleza injustamente distanció. Aunque la naturaleza siempre puede tomarse la revancha como insinuó el genial Albert Einstein a la bella Isadora Duncan cuando esta, le propuso engendrar entre ambos descendencia bella e inteligente. ¿Y si tienen mi belleza y su inteligencia, Isadora?

Me gustaría que a partir de ahora cuando vean una pareja digamos cinematográfica digan: ¡Que mala pareja hacen! Pues ya saben las buenas son: feo /guapo, bueno / malo, alto / bajo, gordo / flaco, listo / tonto, blanco / negro, viejo / joven, rico / pobre, loco / cuerdo, pesimista /optimista, enfermo /sano, extrovertido /introvertido. Simpático / antipático, y también: conservador / revolucionario, religioso / ateo, instruido /inculto, Dicharachero / silencioso, ordenado y caótico, friolero / caluroso, limpio / sucio, carnívoro / vegetariano, heterosexual / homosexual, etc… El género se lo ponen ustedes

17 octubre 2006

Frases contundentes



Como ilustración del texto creo que queda bien esta contundencia negra en amarillo, aunque se tituló “Delirio apaciguado” por el hecho de ser una locura controlada.

A lo que iba:

Creo que me gustan las frases contundentes, son tan espectaculares como la vedette de variedades e igual que ellas están fuera de la realidad. Tienen la cualidad de dejarnos satisfechos y relajados como una buena deposición. La frase contundente tiene una presencia tan real como la bella Dorita, incluso mas real que la realidad, valga la redundancia. Convence al auditorio, pero no tiene aplicación en la vida real. La vedette sólo existe en el escenario pues de ordinario es sólo una mujer más o menos bella. Deberíamos ser tolerantes con la frivolidad de su uso pues estas frases cumplen con una de las condiciones que nos ha llevado a ser unos seres privilegiados: capacidad de simplificar hasta límites insospechados y poco razonables. Conocemos la falsedad de las simplificaciones pero como cumplen unas reglas, sin ser reales se convierten en muy útiles. Recuerdo ahora mi agobio ante las monumentales demostraciones matemáticas y el furor purificador del maestro simplificando, contrayéndolas hasta su formulación simple, que si bien no las hacían más comprensibles, si eran de un tamaño más manejable para su archivo en la memoria, cuestión nada baladí. Los hombres mantenemos nuestro precario equilibrio con una buena cantidad de simplificaciones que nos crea el espejismo de que entendemos algo. Este espejismo es nuestra vida real. Esta es la paradoja. La felicidad tiene mucho que ver con este extracto de realidad. Por esto somos tan frágiles, tan al abasto de los más inteligentes, de los que comprenden estos mecanismos y los usan para manipularnos en su beneficio, en beneficio de otro mecanismo más depredador.

Simplificando, me gustan las frases contundentes, me relajan, pero no sé si puedo permitirme el lujo de fiarme de ellas.

15 octubre 2006

Setas en la cocina

El bosque amigo

Creo que hoy me toca hablar del amigo bosque. Este otoño unos u otros de la familia, solos o con amigos hemos ido cinco veces a buscar setas. Un día, fuimos toda la trouppe, yo incluida. Es un día muy especial para mí pues salgo de casa.

Es excitante ya desde la trapatiesta que se monta para buscar los cestos, botas, cuchillos, cantimploras, bota de vino, brújula, encendedores, bastones, chaquetas, etc. Si es por la mañana nos llevamos desayuno, cogemos pan, embutidos y queso, yo si puedo y tengo tiempo me gusta llevarme bocadillos de tortilla con el pan con tomate a la catalana. Luego nos apretujamos todos en el coche de Ene que es la que tiene carné y vamos por lo general no muy lejos. Cerillo se queda a menudo cerca del coche sin perderlo de vista y anda para arriba y para abajo inspeccionando o hablando con otros buscadores de setas o ensimismado en sus asuntos. Nosotros entramos todos en el bosque. Lo primero que hago es aspirar hasta marearme el magnifico aroma que desprende mientras oigo a Ene la advertencia de rigor. Todos juntos, no se pierdan. Y con gran algarabía entramos llamándonos de vez en cuando mientras palmo a palmo todo lo inspeccionamos. Misto, que es perro pastor va como un loco arriba y abajo intentando que su rebaño, osease nosotros, se mantenga unido. Evitamos hablar demasiado alto de la siguiente guisa. ¿Ene encuentras? ¿Laoar, donde estas? ¿Por aquí he encontrado un par? Siento mas arriba el Náufrago. ¡Venid, venid que aquí hay una florada!

Nunca cogemos demasiadas, pues vamos a deshora y no hacemos mucho camino, Acostumbra a pasar que cuando ya tenemos las suficientes para un par o tres de guisos Náufrago se dispara y empieza a berrear a todo pulmón. ¡Una seta, dos setas, eh, he, aquí hay muchas setas! Es como la señal, después de cuatro o cinco berridos, Ene con la ayuda de Misto recogen el rebaño y nos volvemos para casa.

Pero siempre puede pasar algo extraordinario. Hoy con un amigo, Náufrago subió hasta la alta montaña a buscar ceps, boleto edulis, sureny, ontobelza, cogordo, como lo llamen en cada sitio y casualidades de la vida bajó un montón. No vean lo contento que estaba.

Tiempo de setas